No conozco los límites, por que nadie se atrevió a presentármelos. Cuando conocí a la sinceridad, lo que mejor podía decirle era "encantada de conocerte", me he dado cuenta que no todos tienen el placer de hacerlo.
Soy la mejor amiga de los excesos, por que no me gustan las cosas en una medida determinada, siempre es o mucho, o nada. Me gusta abusar de todo aquello que me provoque alguna satisfacción, tal vez un ejemplo podría ser besarte, tenerte, y acariciarte. Me gusta sonreír a todo aquello que vea, hasta a la gente que me cae mal, así me ven feliz y contenta, que les joderá mucho más. No soy de mirar por encima del hombro, yo mirar, miro para todos los lados, pero he aprendido que solamente merece la pena, apreciar las cosas dignas de ver, hay cosas aunque las mires, no vale la pena verlas.
Puede ser que me lleve demasiado bien con las exageraciones, y aveces intente evitarlas, pero mi vida parece en ocasiones una novela, y yo la pura protagonista que más drama le da, pero supongo que no todo es como uno quiere, y exagerar, en fin, gracias a eso todo se vive con más intensidad.
Amo la lluvia y la detesto a la misma vez, por que me provoca tristeza, pero a la vez me vuelve más tierna, con ganas de mimitos matinales, mimitos por la noche, por la tarde, mimitos las veinticuatro horas del día si es posible, enredarme en un edredón de plumón bien grande, con alguien a mi lado que me abrace y que me achuche como si yo fuera si peluche favorito, y que me diga al oído, que soy lo más especial de su mundo.
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