miércoles, 7 de diciembre de 2011



Ayer te vi. Tu mirada quemó mi cuerpo como el fuego quema el papel. Te sonreí dolorosamente y pude ver que no te lo esperabas. Esperabas que me fuera, que te ignorara, que huyera. No puedo. Te acercaste, cogiste mi mano y me dijiste: 
-Lo siento.
Que ingenuo, te crees que con un "lo siento" los demonios se convierten en ángeles. Te solté la mano con rabia. Preferí callar y decirte con mi mirada que no quería saber nada más de ti, que te fueras. Me dolería tu adiós, es evidente, pero… no importa, lo que no mata te hace más fuerte, ¿no?
Te dolió mi mirada de desprecio, se notó en como te mordías el labio con irritación. A lo mejor hoy llorarás o quién sabe, te irás por ahí a decir mil cosas de mí, mientras intentas encontrarme en otros labios. Inútil. Lo sé, pero me da igual porque, ¿Sabes qué?.. Ahora soy feliz.

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